You are currently browsing the monthly archive for enero 2009.

En sus memorias, el teólogo alemán Paul Tillich explicaba que el arte el dejaba frío cuando era un joven mimado y sin problemas, a pesar de lso grandes esfuerzos pedagógicos de sus padres y maestros. Entonces estalló la Primera Guerra Mundial, lo llamaron a filas y en un período de permiso de su batallón (tres cuartas partes de cuyos integrantes morirían en el transcurso del conflicto) se refugió en el Museo Kaiser Friedrich de Berlín durante una tormenta. Allí, en una pequeña galería del piso superior, se topó con La Virgen y el Niño con ocho ángeles, de Sandro Botticelli, se sorprendió a sí mismo sollozando desconsoladamente. Experimentó lo que describía como un momento de “éxtasis revelador”, las lágrimas brotaban de sus ojos al percibir el contraste entre el aire excepcionalemente tierno del cuadro y las bárbaras lecciones que había aprendido en las trincheras.

Es en su diálogo con el dolor cuando adquieren valor muchas cosas bellas…

Pág. 22. La arquitectura de la felicidad. Alain de Botton

Anuncios

Chicas, tengo un trabajito que proponeros. He empezado clases de baile burlesco asi en sero y lo primero que te piden es un nombre artistico. Nadie quiere saber el tuyo real asi que si la profesora (Viva Misadventures) te tiene que corregir, es mejor tener un nombre cuanto antes.

He usado femme letale durante unos 10 años, pero es robado (Tacones Lejanos) y eso no se puede. Tambien me gusta Agent Provocateur, pero es una cadena de lenceria aqui (o sea que tambien robado). Tambien tengo en la lista Catty Devine, Spanish Fly, y los comienzos y finales de otros (… de Vivre, Désir…, …Rouge, …Noir). Ne ayudais? Me gustaria que fuese una mezcla entre Frances e Ingles pero Español tambien puede funcionar. En cuanto al Euskera, me da a mi que no va a ser cómodo con el acento escocés de mi profesora. Que se os ocurre?

pict0117

Para hacer remiendos, hay que amar.  Y mucho.

 

Mi madre dice, que siempre hay un roto para un descosido.

Mi primer interés por la fotografía fue apasionado.

Fui a ver a Jean Mohr para aprender a usar la cámara y poder hacer esas fotografías. Alain Tanner me dió su dirección. Jean me enseñó con enorme paciencia. Y durante dos años hice cientos de fotografías con la esperanza de expresar mi amor.

OTRA MANERA DE CONTAR Jonh Berger-Jean Mohr

caminando sobre el mar

autorretrato

f5-al-margen

 

Una historia

F tenía 95 años y, si bien caminaba tan encorvado como una navaja a medio abrir, se preparaba las comidas, leía el periodico y seguía lo que sucedía en Medio Oriente. Desde la muerte de su esposa, ninguna mujer había vivido en la granja. Sus hijos que sí lo hacían habían aumentado el número de vacas de tres (cuando iban a la escuela) hasta las más de cien actuales. A medida que F envejecía, sus hijos que creían en el trabajo, lo aceptaron como era y no trataron de cambiarlo. Era un hombre que pensaba, rezaba y no trabajaba mucho. Era anarquista por temperamento. Respetuoso y obstinado al mismo tiempo. Hace poco los hijos reconstruyeron toda la casa, pero dejaron intacta su habitación, ubicada junto a la cocina, para que pudiera seguir dando exactamente los mismos pasos, seguir con su rutina de cortar verduras para la sopa, rezar,encender la pipa y tratar de contestar sus propias preguntas.

F muriò hace dos martes. Por la tarde, apenas antes de la hora del ordeñe, los hijos lo hallaron en el suelo, junto a la cama. Le costaba respirar. Telefonearon a todos los lugares posibles. Sólo los bomberos locales contestaron. Alrededor de las diez de la noche los bomberos trasladaron a F al hospital de la ciudad más cercana, donde murio a las cinco de la mañana. Retirado con precipitación de su casa, pasó las últimas horas de su larga vida con escasa atención médica. En tales circunstancias, de las cuales ninguno de los involucrados tuvo la culpa, murió separado arbitrariamente de toda la experiencia humana, aprendida en el transcurso de siglos, relacionada con la tarea de estar con – y acompañar – a los moribundos.

En su juventud había pocos médicos en esta región alpina, y las personas estaban acostumbradas a manejar la enfermedad (y la muerte) entre ellas. Para el momento en que nacieros los hijos había un servicio médico nacional: los médicos recibían llamados en plena noche y acudían a las casas; los hospitales se ampliaron. Poco a poco la población empezó a depender de un consultorio médico profesional y a tomar pocas decisiones por sí misma. Hece diez años, con la privatización y la desregulación, las cosas volvieron a cambiar. En la actualidad, la atención médica en un caso de emergencia quedó reducida a un servicio de transporte compulsivo. F murió en lugar alguno.

Es el prefacio ( John Berger) de un librito (regalo de Vicen). Dra. Iona Heath “Ayudar a morir”

Un lugar importante fueron las ventanas

y sus cortinas

lugar de transición 

palpitante

lugar para la…

 

pict0111

 

 la memoria importa

el pasado

lo que se esconde

lo que se guarda en cajas

lo que se tapa

importa la luz colandose por los rincones

la luz…

importa eso

importa que un día se cae

se cae todo lo escondido

lo callado

se cae

sin más

sin avisar

ladera abajo

sin parar de rodar

sin parar de caer

¿… por qué no rendirse a eso?

¿por qué no ceder?

Parece que el guindo está un poco de capa caída, espero que no le esté afectando la crisis.

Por suerte, mi ventana, los atardeceres de domingo y las gaviotas siguen en el mismo sitio.